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Primero lo primero, gracias a quepersona.com por permitirme expresar y compartir con ustedes lo que, humildemente, intentaré trasmitirles.
Dicen que hay ciertas cosas en la vida que nos hacen pensar, mirar al pasado, recordar y por que no, dar gracias.
Yendo directamente al punto, quiero recordar algunas vivencias de índole personal que me involucran directamente, también a muchos de mis amigos, y lo que tienen en común todas ellas es a la familia Pichi Zugasti.
¿Por qué esto?, simplemente por que el viernes pasado fui participe de una comida en la que "despedíamos" a Antonio P. por que se va a España a trabajar. Antonio es padre de dos amigos del alma, de esos que se cuentan con los dedos de la mano, padre de dos amigos que en proporción a los años vividos hemos estado casi toda la vida juntos.
Fueron muy variados los sentimientos durante el transcurso de la noche, pero sin duda son de esos momentos que no se olvidan fácilmente, y como les dije anteriormente de esos momentos que, entre otras cosas, me hicieron pensar......... No es difícil para mí retrotraerme en el tiempo, y verme ya dentro de esa casa, con Gonzalo, Gastón, Antonio y Marta, y por supuesto con una banda de 10 0 12 niños en esos tiempos, por no decir semi - delincuentes, entrando y saliendo en forma permanente, pelota va, pelota viene y dejando en el medio algún que otro vidrio roto.
Una paciencia más que admirable al aguantarnos todo el día, hacernos la leche cuando íbamos a mirar al Chavo del Ocho, llevándonos al fútbol los sábados de tarde, al parque con los arcos portátiles, a Parque del Plata en enero.
Siendo ya un poco más grandes, con doce años tal vez, comiéndonos alguna puteada con razón, debido a, por ejemplo, robar el auto de José y / o fumar en forma compulsiva en el comercio, por descubrirnos el escondite de algún que otro material pornográfico. Un poco más tarde aparecerían los primeros problemas por la tan querida "fresca", haciendo mía la frase de Juan Pablo Carrau.
Viví muy de cerca la enfermedad de Gonzalo y todo lo que ello significó, éramos todos muy chicos pero entendíamos perfectamente el significado de todo lo que pasaba. Sin duda que como familia demostraron estar muy unidos y esos mismos sentimientos nos trasmitieron a todos sus amigos.
Pero gracias a Dios todo salió bien, y seguimos creciendo juntos, luego serían otras charlas y problemas los que planteábamos: tanto problemas entre nosotros, como con nuestras novias, con nuestros padres, con el liceo, facultad, trabajo; y siempre encontré (me animo a decir sin duda alguna que mis amigos también) un consejo, una opinión, un hombro.
Hoy esto quiere ser un simple reconocimiento a un padre y esposo bárbaro, a un laburador incansable, a un amigo de los amigos de sus hijos, a uno de esos padres postizos. Felicitarlo por todo lo que despertó en los amigos de sus hijos, felicitarlo por su esposa, y principalmente por los hijos que tiene.
Quiero desearle el mayor de los éxitos en la madre patria, decirle que pienso acompañar como nunca a toda su familia en lo que sea, que sin duda saldrá todo bien y que si Dios quiere no pasará mucho tiempo y estaremos tomando una por aquellos lados.
Para Antonio: mucha suerte, buen viaje y un abrazo; para Gonzalo, el Tony, Marta y Andrés: mucha fuerza y mi apoyo incondicional.
Sin duda que esta página será un modo de estar permanentemente en contacto, y felicitaciones de nuevo Antonio por tu magnífica familia.
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